sábado, 5 de septiembre de 2009

Tres palabras


dedicado a mi niño...


Fue ayer,
que encontré
tres palabras.

Tres palabras,
que no soñé,
que no vi
en espejismo,
tres palabras,
que ni tu,
ni yo mismo,
pudimos rimar.

Que no hay sol,
que secarlas pueda,
ni caminos,
ni distancias,
ni pruebas,
que las borren,
del alma jamás.

Tres palabras,
escritas con nubes,
no en papeles,
no en paredes,
no por mano,
no con tinta,
sino escritas,
por el soplo,
del númen.

Tres palabras,
que no hablan,
de hembra,
que no buscan,
consuelos,
ni guerras,
tres palabras,
que me hacen,
llorar…

Tres palabras,
mirando al futuro,
que se burlan,
de los años duros,
que se ríen,
de mi soledad.
Tres palabras,
jugando en la hamaca,
en el campo,
en la playa,
y en la casa,
que sufrimos,
al dejar atrás.

Que me ponen,
en llamas,
las barbas,
que me enseñan,
el verbo amar.
Tres palabras,
que me mantienen,
vivo,
respirando,
de pie,
bien erguido,
desafiando,
a Dios y a Satán.

Tres palabras,
que yo necesito,
que te hacen,
crecer de a poquito,
entre juegos,
un bosque,
y un mar.

Tres palabras,
en la voz,
del guerrero,
de un dios,
de un paria,
del verbeno,
pero en todas,
sonaba falaz.

Yo renuncio,
al triunfo,
y la gloria,
y reniego
del cielo
y la historia,
de mis sueños,
del bien
y del mal.

Yo conjuro
al santo,
al viajero,
y a los ríos,
cubiertos de hielo,
a las manos vacías,
a los muertos
que no vieron
sus ojos
de cielo,
a la lluvia,
a las noches,
y sus días,
al estío,
a la lumbre,
a Cupido,
y a quien pueda
hacerme callar…

Que si es cierto,
que muero una tarde,
aburrido,
de tanto reírme,
que si es cierto
que dejo una estirpe,
que se cuenta,
como arena de mar.

Esa tarde,
y el día siguiente,
y el martes,
la noche del viernes,
se oirán
mis palabras,
que son tres…


…te amo, hijo…

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