sábado, 5 de septiembre de 2009

Ladrones




“nunca más dormiría en esa noche recién comenzada, noche que iba a durar la vida entera…el día había acabado para siempre…” Gabriela, clavo y canela. Jorge Amado.


Me robé tus ojos tristes,
esa noche que me viste
destrozar las ilusiones.
Pero vos, brava mujer,
me hurtaste, sin saber,
el pasado y el futuro.
Esta distancia, cual muro,
este murmullo del reloj,
me va dejando sin vos.
Yo te robé la sonrisa,
y vos, sin mucha prisa,
deshiciste mi esperanza.
¡Que ignominia!, ¡que matanza!,
lo más caro, dulce niña,
es que dentro de esa panza,
hoy espera nuestro niño…
nuestro juez, con su balanza.


Febrero de 2000, San Martín de los Andes.

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