sábado, 5 de septiembre de 2009
Naufragio
A Charly, por estar en "los valles de sombra, etc," y con un vino..
Releo mi vida, mis ensayos, las poesías,
las novelas sin terminar, los diarios;
recuerdo a mis mujeres,
las que me dolieron, las que me curaron,
las que odié, las que amé,
las que me acompañaron siempre.
A mis amigos,
aquel que murió como vivio,
a ese que nunca se acobardó,
ni se cortó el pelo,
a ella, la más fiel, incondicional...
Me paro desnudo frente al espejo,
veo un cuerpo cansado,
las huellas que dejan las batallas,
las ojeras, la calva,
los ojos enfermos,
el dolor añejo de las piernas,
el pecho, los bronquios,
una hipoteca que no voy a saldar…
y tengo ganas de no enfrentarme,
de no volver a intentarlo,
de no tejer más ilusiones,
de terminar, descansar, dormir…
…virar el timón,
rumbo al acantilado,
ciega la música,
salir a cubierta,
las velas desplegadas,
viajar a toda velocidad, bailar…
buscar la isla que esconde mi tesoro,
…la paz…el silencio…
…y naufragar!...estrellarme!...
Ya no siento nada,
hoy no extraño a mi niño,
ya no lloro, no hubo consuelo,
me acunó un dolor arcaico;
no odio más
que al sol que sale cada mañana,
no tengo reproches,
no peleo con Dios,
no busco oportunidades,
no tengo sueños,
solo un vacío,
muy vacío,
nadie me necesita,
se me echará menos de menos,
cada día,
mis libros dormirán
en la oscura habitación,
junto a estas “letres de cachet”,
que intentan justificarme,
las deudas que las pague dios…
…poner rumbo a altamar,
las velas hinchadas por el viento
buscar la gran tormenta,
la noche oscura,
con la música inundando el mar,
con el vértigo en el rostro,
salir a cubierta, botella en mano,
mi barco y yo,
bailar…
con los gritos de las olas,
cerrar los ojos y girar,
sintiendo el viento en la cara,
la sal, el agua, el vino…
Porque no encontré “mi último bosque”,
porque la tierra no me dio paz,
porque odio los cementerios,
porque fui valiente y merezco el mar,
que no se encuentre mi cuerpo,
no padezca los sirios.
…mi rock and roll endemoniado,
bailar como Axel, sicótico,
en la cubierta de mi barco,
con la botella en la mano,
firme el timón surcando las olas,
saltando por sobre el viento y los rayos,
yo, piloto de tormentas,
buscar el fin del mundo,
aquel lugar donde caen las naves,
y estrellar mí mascaron de proa;
con el vino en la comisura,
con el alma ciega,
la tormenta abatiéndose
sobre mi galeón,
la furia de Neptuno sobre mi cabeza
que no piensa…
destrozar la nave,
hacerla añicos,
acallar los recuerdos,
con los gritos de los demonios
que me esperan,
cerrar mis ojos,
con la oscuridad de la catástrofe, y no
con el murmullos de los años,
morir con la violencia, la dignidad
que merezco,
…y antes de cerrarlos,
de extinguir los días,
ver en le cielo, otra vez,
a mi niño
sus ojitos celestes,
su sonrisa de cristal,
para fraguar el amor
para irme en paz…
“…naufraga el galeón de los excesos…”
Buenos Aires, 12-08-08
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