viernes, 25 de septiembre de 2009
Mis pesadillas
“…al otro lado del mar de Gadara, un hombre desnudo, que tenia su morada en los sepulcros…escribió…”
La autopista a las tres de la mañana,
tus ojos llorosos,
la resaca del whisky,
la pampa entre Facundo y yo,
despertar y no saber donde estoy,
ver la cara de mi madre,
no ver la de mi hijo,
el tiempo que se perdió, el nuestro,
las terminales de buses, los inviernos,
el insomnio, la carretera,
mi pueblo natal, Buenos Aires,
el hambre, el frío, el ayer,
el alcohólico, el golpeador, el ayer,
la incomprensión, quien amo,
el que despierta una mañana en Bariloche,
otra en Buenos Aires, otra en la playa,
otra en el gheto,
y la siguiente en tu cama,
la piel que tengo de mujer, mis hermanas,
el adulterio, el tuyo, el mío,
las botellas que vacié, las sabanas solitarias,
las tardes de domingo sin Gal Costa,
la sangre del que no tiene rostro,
morirme y vivir para contarlo,
las mujeres, las calles que transité,
sin preguntar su nombre,
el tabaco, los veranos que se van,
el viejo y el mar, Damián, Daniela,
la nostalgia de lo que no fue,
la cobardía de buscarte en mis sueños,
arrepentirse, cambiar, y no saber quien soy,
quien está a mi lado, y a donde voy,
la novela que no me redimió,
los asilos de ancianos,
los manicomios y la locura suelta,
los divanes y los shoping´s,
los cementerios, en suma, la soledad,
ese llamado que nunca llegó,
las iglesias, los puñales,
“que hubiera vida después de la muerte”,
por último…
…luchar…luchar…y al fin perderte…
29-04-2003, Dolores
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