domingo, 27 de septiembre de 2009
Princesa
A Daniela, la niña de mis ojos…
¿Cómo fue a parar a la Boca?
mi chinita de grandes misterios,
que en la provincia durmió el tedio,
y la inocencia que Cronos derroca.
Y de la poesía hace un mundo,
lleno de nostalgias, y busca
los besos de la madre que nunca
le profesó un amor profundo.
Declaro: ¡sigues siendo mi princesa!,
más aún, la niña de mis ojos,
la que fortalece mis flaquezas,
retoño de flores en mis despojos.
Mirá, no soy tu padre, ni quiero,
soy el amigo que da su mano,
soy más que tu amigo, tu hermano,
nada me debes, ni te debo
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