sábado, 5 de septiembre de 2009

Escribo un poema porque tuve un sueño...





Soñé que una fría mañana de mayo,
un hombre joven, con ojos como el cielo,
llevaba el talego a su tierra,
sus pupilas anegadas...
y vi; vi lo que él vio...
vi el árbol por la ventana,
el único beso de papá,
vi la miseria, el dolor,
vi el esfuerzo, el insomnio,
vi a esa mujer de ojos verdes,
vi el amor y la tarde en que le engendraron,
la confusión, la distancia,
vi tanta angustia, desesperación,
una salamandra, un fuego,
esos brazos fuertes, tenaces,
las manzanas y el oporto,
vi tantos cuentos, tantos, tantos.

Vi en sus ojos,
a ese hombre, quebrar un destino,
vi un agrio vino,
deshacer con sus manos la montaña...
llegar a la meta, acabar el camino...
tan joven, tan cansado.

Escribo un poema porque tuve un sueño,
soñé que una mañana de sol y frío,
mi hijo me llevaba a la tumba,
soñé que le heredaba un sueño
y que en la caja conmigo
se iba la pesadilla que me derrumba.

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