Dedicado a Facundo…
Cuando pasen quinientos años,
y el sabio demuestre que hadas,
y las bellas hembras mimadas,
regían desde sus bajos escaños.
Cuando el boeing no vuele ya,
y solo se viaje a caballo,
cuando los héroes sean cipayos,
y comamos venenosas bayas.
Cuando amanezca el día,
en que yo duerma en París,
con esposa y sin meretriz,
y visite el Averno sin alegría.
Cuando, entonces, y es difícil,
se borre tu sonrisa del viento,
y tus ojos azules del firmamento
reirá de nuevo el Dios imbécil.
… sos el hito, el límite, el punto, el deslinde, el coto, la frontera, el miedo, el sitio en el que mago, demiurgo o Dios se detienen a reflexionar… y siempre retroceden de sus infantiles ambiciones…
… te amo…
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