un exorcismo, amigo, un exorcismo…
Soy el bulto desecho,
la colección de vacías botellas,
el juicio lapidario de ellas,
un flaco, feo, pelado, hecho.
Soy una pasión desbordada,
por los ojos azules de mi hijo,
por ese racimo de magia, fijo,
una estrella guía en desbandada.
Un amasijo de carne sin pelo,
que se afana por el exámetro,
la décima, la rima, el metro,
la novela, lo oculto, el velo.
Un huérfano de padre, vikingo,
que sueña con playas épicas,
las palabras que den replica,
a un cielo de dolor, un signo.
Un idiota que no temió a nada,
que osó jugar con mujeres,
y hoy duerme solo, no puede,
encontrarte, “my litle hada”.
Un viejo de treinta y tres años,
con bastón, y un amigo en Mendoza,
(que escribe su epitafio en lozas),
que le espera para fundir estaños.
Un tonto con más de lo que merece,
y un dolor sin exorcizar,
un cáncer fantasma sin matar,
mis cuates, mis amigos, “ese”…
Ese que es un rompecabezas,
mis hermanas guapas, sabias,
final de historia, ¿no sabias,
que escribo esto sin certezas?
Yo se quien soy…
soy un hombre sin sombra,
un pasajero viento que no obra,
a favor de “este” hoy…
… y no me importa, sigo…
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