lunes, 21 de diciembre de 2009
Malena
“cosas de quita y pon”, Sabina.
Desde tu balcón me saludaste en tanga,
a una hora del día en que en Palermo,
los viejos fachos salen del Averno,
a comprar la Nación y otras matangas.
Cuando entré al bar en que tocabas,
con aire de dandy afrancesado,
en tu “bata”, okay… tiraste los dados,
y por suerte, cayeron en tus alcobas.
The crazy mother fucker jazz band,
“yo pongo mi música, vos tu arte,
de acá no vas a ninguna parte”,
y escalé tu espalda en el desván
La primera fue a cara de perro,
“un ring de boxeo”, en la ciudad,
el porro y el vino, dieron piedad,
y al mediodía fundimos el hierro.
Impíos, desnudos, hartos de hartarnos,
y supiste, “un mes de esto, y dolería”,
“¿duraríamos?”, reíste, "no duraría”,
Y jugamos, sin receta a mimarnos.
Al rato cantaron las alondras,
Y te bañé, y cepillé tu pelo,
Y, sin más se rompió el velo,
Y vi el abismo que hay detrás.
Transito contando las lunas,
que duermo, y no duermo en tu cama,
te beso entre cañamones de ketama,
entre solos de “bata” y uvas.
Centésimo sexta objeción, Piazzolla,
las dudas plantadas en el rabo,
el vino, el sexo puro que hilvano,
y desde el balcón, tus besos, en bolas.
Sos lunares, pelirroja, batería y piano,
yo los versos que te leo y llorás,
ya no nos interesa que hay detrás,
o si estás noches son en vano.
“No permita la virgen”, saciada,
se resuelva esto, a cara o cruces,
y recoja despojos, me dé de bruces,
o se acabe este cuento de hadas…
"... y si no lo conseguimos nos da igual...
no somos más que dos cañallas..." Fito y Sabina
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