No me olvido, que la noche
en que yo te conocí,
a mi “jermu” mostrabas dotes,
de seductor incivil.
Que con el tiempo y el whisky
fui encontrando en vos,
más que a un amigo fiel,
al más noble ser humano.
Que una tarde de verano,
sin que nadie te agradezca,
te batiste con el océano,
para salvar una vida fresca.
Que fuiste de los pocos,
que el hombro me pusieron,
y me juntaste los mocos,
cuando mis ojos desfallecieron.
Que regalabas los tamangos,
aunque quedaras en patas,
y no precisabas pesos,
para dormir con la más gata.
Fuiste un tipo irreverente,
jugando la vida a un pleno,
y te fuiste sin despedirte
a cruzar el río más negro.
Estoy seguro que en el infierno,
te voy a volver a encontrar,
otra vez, descorcharemos Chandón,
y nos volveremos a embriagar.
Pero entre tanto, amigo,
yo te pregunto, desde acá,
¿quién va a consolar,
a todas las minas que te esperan,
a todos los amigos que te extrañan,
y a todas las botellas por vaciar?
Kuki, ¡sos un cretino!...te moriste sin pagarme esa botella de Chivas…
Diciembre de 1999, San Bernardo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario