lunes, 9 de noviembre de 2009

Confesión de fe del vicario saboyano

Dedicado a Juan Jacobo Rousseau; un pelotudo.


Creo en el poder curativo de la risa;
creo que las prisas son inventos de balseros;
creo que jugando a los legos
aburridos de tanto aburrirse
contruyeron las pirámides del Nilo
unos niños traviesos egipcios.
Creo que el chocolate es una fruta
que cayó en un meteoro del cielo
y mato a los lagartos gigantes
para saciar a mujeres sin freno
Creo que Dios es un miserable
que se esconde cual perro cobarde
en las faldas de una puta infame.
Creo en el Fidel de la Habana,
en Jesucristo, en Facundo y sus luceros
Creo que hubo un pirata
traficante de poemas y besos
que fue colgado en la plaza
por meterse con damas ajenas.
Creo que un día de estos
te secuestro y te ato a mi cama.
Creo en los cuentos de hadas,
en la cigüeña, en tu pubis
en tus ojos bellos.
Creo que Eva es la causa,
de que el mundo ande maltrecho
pues si era por Dios o Adán,
esto era un asilo de viejos.
Creo en el mar y su misterio
creo en los exorcismo,
en las brujas, los duendes,
los sismos, y todo lo que pueda
hacerme temblar los dientes.
Creo en que aún no es muy tarde
no es cierto el anuncio cobarde
del Armagedón, el Apocalipsis
o el final de los tiempos.
Creo en las cosas grandiosas,
en los campos sembrados de rosas,
en las noches que probé tu veneno,
Creo que es más hermoso
hacer el amor junto al mar,
que en tu semipiso de Olivos
en una cama de cristal.
Creo estás cosas y otras
que no cuento porque no quiero
que me quemen por estas estrofas
que hilvane sin rima ni metro.




31-7-2009

“…harto de filósofos y teólogos que lo saben todo, pero necesitan alguien que les lave el culo…”


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